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Cuatro elementos del ensayo

Se pueden distinguir cuatro elementos imprescindibles para un ensayo completo, persuasivo y bien valorado por el profesor.


1. Afirmación principal de tesis

Hay diferentes tipos de trabajos escritos: reseñas de libros, resúmenes de temas, ensayos teológicos, exegéticos y prácticos, y trabajos más largos, como el trabajo de fin de grado, una tesina o una tesis doctoral. En todo caso, debe haber –ya en la introducción– una clara enunciación del propósito del trabajo que indique de qué se trata.

Los ensayos, no obstante, exigen algo más: una afirmación principal de la tesis. Esta afirmación es una interpretación, una opinión, una postura personal. Es tu respuesta a una pregunta o un problema relacionado con el tema que has estudiado. Consiste en la conclusión a la que has llegado en tu investigación. Es aquello de lo que quieres convencer a tu lector en relación con la cuestión concreta que has considerado.

¿Por qué exigir una afirmación principal de la tesis? Porque los ensayos no son meras descripciones o resúmenes, sino que deben presentar una perspectiva particular sobre el tema en cuestión. La afirmación principal de la tesis expresa esta perspectiva. Indica al lector de qué trata tu trabajo y a favor de qué vas a argumentar.

Algunos puntos sobre la afirmación principal de tesis:

Una sola afirmación

Cada trabajo debe tener un único punto principal. Este punto se expresa en la afirmación principal de la tesis. Y la afirmación debe limitarse, en su alcance, a una sola idea, algo concreto y específico. Obviamente vas a decir más que la tesis, pero todo lo demás debería respaldar la afirmación que presentas.  

Empezar con una afirmación principal de tesis funcional

Si tengo que definir mi conclusión en la introducción del trabajo, ¿significa que no puedo empezar a escribir hasta que lo tenga todo claro? La respuesta es sí y no. Lo cierto es que antes de escribir seriamente, debes saber hacia dónde irá encaminada tu investigación: la cuestión concreta sobre la que has investigado y estás escribiendo, y qué tienes que decir tú sobre ella. No obstante, también es cierto que aprendemos mientras escribimos. Por lo tanto,  debes empezar a escribir con una afirmación funcional, es decir, con tus conclusiones provisionales sobre la cuestión de tu ensayo. Eso quiere decir que debes investigar lo suficiente para definir tu línea de argumentación antes de ponerte a escribir borradores serios. A la vez, mientras vas organizando las evidencias y montando el argumento a su favor, irás viendo el panorama cada vez más claro. La afirmación principal de la tesis siempre puede retocarse y revisarse antes de la entrega de la versión final.

Una afirmación fresca

En un sentido, no queremos ser originales en nuestros escritos. Queremos volver a afirmar lo que ya está revelado y, de acuerdo con la ortodoxia (la sana doctrina), lo que está en consonancia con la fe. A la vez, queremos contribuir al progreso de la conversación teológica. Podemos hacerlo con una afirmación principal de tesis fresca.

Una afirmación fresca no es necesariamente un descubrimiento nuevo. De hecho, en un programa de grado, es sumamente dudoso que los estudiantes lleguen a aportar ideas realmente nuevas a la comunidad académica, por el simple hecho de no tener aún el conocimiento suficiente de su campo ni las herramientas necesarias (por ejemplo, el dominio de los idiomas bíblicos). No obstante, todos somos capaces de explicar lo conocido desde nuestra propia perspectiva, ofreciendo una formulación fresca que quizá abre horizontes de entendimiento para otros. Esto también es una manera de entrar en la conversación y aportar un grano de arena.

Los beneficios de una afirmación principal de tesis

Exigir que los ensayos tengan una afirmación principal de tesis tiene varios beneficios. Para el lector, esta afirmación indica claramente hacia dónde se encaminará el trabajo. Esto genera interés (cautiva) y ayuda mucho a comprender lo demás. También ayuda al autor a focalizar su pensamiento y su argumentación. Si consigue que todo lo demás del ensayo respalde la tesis de alguna manera, el ensayo será más coherente.

Además, la afirmación principal de la tesis obliga a que el ejercicio de redactar un ensayo sea más beneficioso. A diferencia de un mero resumen, un ensayo con tal afirmación obliga al estudiante a profundizar en el tema hasta el punto de tener algo que decir al respecto. Requiere una investigación amplia, meditación y comprensión. También trabaja la habilidad argumentativa. Aunque demasiadas veces la gente actúa de manera irracional, nuestra sociedad no deja de valorar la persuasión racional.

Un ejemplo

La afirmación principal de la tesis de un ensayo es más que la mera definición de un tema. Por ejemplo, un tema legítimo para un trabajo podría ser: el uso de la música en el culto de la iglesia local. Este tema puede ser bueno, pero es demasiado general. No dice nada sobre una perspectiva u opinión acerca de la música en la iglesia. Es necesario enfocarlo más, concretamente, haciendo alguna afirmación sobre el uso de la música en el culto.

La afirmación que hagas debe ser específica. Por ejemplo, lo siguiente no sería suficiente: La música es importante para la alabanza en la iglesia. Esta afirmación no es llamativa. Podría ser una frase introductoria o un dato de contexto para otra afirmación más concreta, pero no sirve como tesis de un trabajo ni como capítulo de un TFG, porque no es interesante (¡ni siquiera discutible!). No aporta nada nuevo al lector. La tesis de un ensayo debe ser una afirmación concreta, sugestiva y contestable.

Una buena tesis sobre el tema de la música en la iglesia podría ser lo siguiente: El estilo musical que se emplea en la alabanza en una iglesia local debe ser coherente con los estilos musicales actuales de la cultura en la que la iglesia se ubica. En esta tesis se está diciendo algo interesante (controvertido, nuevo, etc.) y algo que se puede y hace falta comprobar. Es decir, es algo que, habiéndolo dicho, requiere demostración con evidencias y argumentos, porque no todo el mundo está de acuerdo y no es tan evidente, etc.


2. Evidencias

Si has hecho una afirmación interesante, habrás captado el interés de tu lector. Querrá ver por qué dices lo que dices: cuáles son tus razones para afirmar lo que has dicho y si él o ella debe aceptarlo. Ahora toca presentar evidencias. Será la evidencia con la que ganarás al lector, que le persuadirá de tu perspectiva.

  • La evidencia que presentas debe ser relevante, precisa, suficiente y clara, y contar con la autoridad suficiente para convencer.
 
  • Siguiendo con nuestro ejemplo de la música en la alabanza. Podrías presentar evidencias de tres tipos: (1) Bíblicas: los instrumentos utilizados en la alabanza del culto del AT eran de aquella época (como el arpa), (2) Históricas: el reformador Martín Lutero a veces utilizó estilos musicales similares a los folclóricos de su día. Incluso en algún momento llegó a usar melodías de canciones folclóricas de su época para componer un himno. (3) Actuales: los misioneros que van a la selva en África no llevan órganos en sus espaldas. 
 
  • Un error común en los trabajos es incluir demasiada información innecesaria o ajena al tema. Por ejemplo, al comentar un pasaje de la carta de Pablo a los Gálatas, si no viene al caso, no expliques las teorías sobre dónde se ubicaban los destinatarios (norte o sur). Conocer las teorías sobre esta cuestión puede haber sido un descubrimiento o un dato interesante para ti, pero irrita a los lectores cuando les das demasiada información no esencial. Una regla general sería esta: si el lector no necesita ningún dato o argumento para persuadirse de tu conclusión, no lo incluyas.


3. Justificación

Este es el aspecto más difícil de explicar, pero, de alguna manera, el más fundamental, y muchas veces es donde los autores suelen fallar. Presentar evidencias sin más no es suficiente. También tienes que explicar por qué las evidencias que has incluido respaldan tus afirmaciones. La justificación es la respuesta a la pregunta ¿y qué? en relación con las evidencias que incluyes. Hace explícita la manera en que las evidencias respaldan la afirmación en cuestión.

Por ejemplo, en el caso de las evidencias actuales del ejemplo de arriba, tendrías que ir un paso más allá y explicar por qué los misioneros no llevan órganos y qué tiene que ver eso con tu afirmación. El problema con el órgano no es su peso ni su tamaño, sino que los indígenas no recibirían ni participarían de la misma manera en la alabanza con música europea. El órgano incluso podría ser un impedimento –la alabanza podría parecer sectaria o extraña, una cosa europea imposible de adaptar a su contexto. Si explicas la relevancia de tus evidencias de esta manera, tus lectores las entenderán y resultarán más persuasivas.


4. Matices y reservas

El siguiente paso, bien hecho, puede convencer a tu lector porque ayuda a demostrar que tu solución al problema en cuestión es la mejor y te hace más digno de la confianza del lector, ya que te muestras capaz de manejar las posibles objeciones que puedan surgir.

  • Respuestas a objeciones. Después de presentar tus datos, trata de anticipar las posibles objeciones que puedan surgir en tus lectores. Contestas, o bien mostrando cómo la objeción se basa en un malentendido de lo que estás diciendo, o bien cómo la objeción en sí representa una manera errónea de concebir el tema. Un ejemplo de una objeción: Los estilos modernos no son reverentes (más bien son sensuales e incluso diabólicos). Podrías contestar diciendo que se ha dicho básicamente lo mismo en cada generación desde hace décadas. No obstante, hoy en día nadie diría eso de algunos estilos que se podían haber considerado diabólicos en los años 60 o 70 (como, por ejemplo, los de los Beatles). A veces, la valoración de los estilos varía según la generación de cada uno.
 
  • Limitaciones. Debes admitir o especificar que te has limitado a la investigación de escritos desde un cierto año, a ciertos pasajes por el motivo x, a ciertos autores por ser españoles, etc. 
 
  • Concesiones: No tengas reparos en admitir dónde y cómo puede haber debilidades en tu argumento. Debes admitirlo si no sabes la respuesta a cierto problema u objeción que podría surgir respecto a tu afirmación. O debes explicar si la debilidad de tu argumento puede limitarse al aclarar un poco más. Un ejemplo de una concesión con una aclaración: Las melodías modernas no siempre acompañan bien la alabanza porque, cuando cantamos según ellas, pensamos en la letra de los cantos originales. Esto es cierto. Hemos cantado algunas veces una canción en la iglesia con la melodía de The Sound of Silence de Simon and Garfunkel. El estilo podría ser aceptable, pero a mí me hace pensar en la canción original más que en la letra cristiana. Pero aquí puedes aclarar un poco más. El caso es que estamos argumentando a favor de estilos modernos, no de melodías concretas. El mismo Lutero acabó cambiando la música de un himno que había compuesto según la melodía de una canción secular por las connotaciones que esta le daba.


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